Parece que algo si que has aprendido ... MED Vega

Con mucho retraso, finalmente he terminado con el invento en forma de libro del ínclito MED Vega, Miguel Angel Medina o Miguelón ... tal y como yo lo he venido conociendo en los ultimos años. Tarea pendiente durante meses que sin duda, ha sido el mejor entretenimiento que uno podria haber encontrado para esos raticos que uno pasaba este verano sentado en la terraza antes de bajar a la playa y empezar con la ceremonia de palas, toallas y crios correteando sin freno. Reconozco que seguramente esta suerte de memorias, de amor, desamor, drogas y rock and roll no es la lectura que recomendaria hoy a esos mismos crios (demosles un par de años más 😜). In any case ha habido suerte, no se trata de niños demasiado curiosos - será la genética - y pese a lo colorido de la portada, han conseguido evitar caer bajo el influjo de las aventuras y desventuras del propio MED, Aroa, el Loco, Paola, Sofia y demas indocumentados en sus aventuras across the Globe. 

No me gustaría destripar nada de lo que el libro contiene asi que como granaíno y conocedor de una minúscula parte de lo expresado en el texto, puedo atreverme a decir basicamente tres cosas que dirijo a quien dude en atacar o no atacar esta suerte de mezcla entre memoria sentimental y  biblia mansoniana. 

Una: Lo que el autor dice acerca de su comodidad con los silencios prolongados es absolutamente cierta. Yo mismo tuve la fortuna de transportarle a un Azkena hace ya un buen puñado de años ... y todo es absolutamente cierto. Expuesto a vagas conversaciones insustanciales en el reducido espacio de un coche, MED prefirió someterse al embrujo de su comic y no dijo una palabra desde Burgos a Madrid. Ignoro todo lo que sea referente al consumo de psicotropicos durante ese festival. 

Dos: Pese a lo que se dice al final del libro casi parafraseando a Anthony Blake, es muy probable que todo o casi todo lo expresado en el libro sea verídico o al menos relativamente cierto. A falta de anecdotas mas escabrosas, yo mismo he disfrutado de alguna cerveza en el Hey Hey My My o tenido la suerte de escuchar los pasajes dedicados al concierto de Neil Young en el Grand Rex, Jean Claude Van Damme o a Jerry Cantrell de boca del autor. 

Tres: Indudablemente, quien tenga ganas de pasar un buen rato repasando toda comeduras de tarro y toda suerte de aventuras de esta especie de imán humano para el suceso escabroso, que no lo dude. El paquete es doble. Se llevara un buen repaso de lo mejor de la musica y cine que ha acompañado (o deberia haber acompañado para ser más exactos) a nuestras dos ultimas generaciones de chavales y chavalas y, a la vez, muy probablemente se partirá la caja con tres o cuatro historias que son dignas de una indy-pelicula episodica a lo Four Rooms o Historias de Nueva York. No se si Coppola se prestaría. No se porqué, en este momento imagino a un enfebrecido Christian Slater a lo True Romance sumergido en el suceso francés que mezcla drogas, penes y machetes. La bomba en manos del director adecuado. 

Felicidades Miguelón ... no parece que te hayas aburrido ultimamente, no.

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