domingo, abril 19

Cosas en las que pienso cuando estoy en un Airbus

Los viajes se acumulan a mis espaldas pero las sensaciones siguen siendo las mismas. Entre San Francisco y Zurich, 11 horas de vuelo, idénticos pensamientos se agolpan en tu cabeza. Curiosas imágenes que se agolpan mientras te acurrucas en tu silla de clase turista tratando de no molestar al de al lado mientras dudas entre ver una película en ingles o sacar el ordenador y quitarte un poco del trabajo que te espera en cuanto aterrices. Totalmente distinto al viaje de ocio. Lo primero que suele golpear una vez estabilizamos altura a diez mil pies es la sensación del tiempo robado. Robado a ti, a tu familia, a tus hijos, al sofá de tu salón o a las series que te esperan en el disco duro. ¿Qué coño hago yo volando por mitad del océano?. Ir a una reunión que me la bufa, con gente que me la bufa a hablar de cosas que me la bufan. Imagino que todo el mundo que tenga un puesto de trabajo puede tener sensaciones de este tipo independientemente del gremio. ¿Esta pagado con dinero?. ¿El tiempo se puede pagar?. Seguro que no. Aunque conozco a gente que no piensa asi. Que sinceramente disfruta de lo que hace y que no siente remordimiento alguno por perderse semanas enteras en la vida de su familia. Maneras distintas de pensar. Hay más sensaciones extrañas. Suelen tener que ver con .... ¡tiene cojones que hacia diez años que no escuchaba el Three Days de Jane's Addicition y aqui estoy atravesando Alberta en direccion al circulo polar y escuchando a Perry Farrell!. ¡Tengo que recuperar ese disco!. Otras mas con, ¡joder que mal suena el doblaje de Philip Seymour Hofman en mejicano!. Escuchala en ingles gilipollas ... claro que entonces te enteras del 50% de lo que dice :-). Al final, entre vasos de agua, zumos de naranja, estiramientos y luchas por el reposabrazos, el viaje termina. Has perdido otra semana de vida familiar. Has ganado una semana de reuniones insulsas, de forzado interes por lo que haces, de cenas de sushi en Cupertino. Tambien tienes un jetlag de mil demonios. No importa, has aterrizado en Zurich y te quedan solo cuatro horas para llegar a casa. Ya queda menos.

2 comentarios:

  1. y de conocer lugares nada? no me diga que no se puede por tu trabajo!! esa sería la recompensa real no?

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  2. Absolutamente. A veces tienes un poco de tiempo o te llevan a ver algo por la noche antes de cenar ... pero poca cosa. Al menos te vale para decidir a que sitios te gustaria volver. Saludos

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